viernes, 10 de agosto de 2012

¿Globalización y religión?


Como en todos los campos de la actividad humana, la globalización debe regirse también por la ética, poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios.
La globalización es un fenómeno complejo que posee diversas dimensiones (económicas, políticas, culturales, comunicacionales, etc.). Para su justa valoración, es necesaria una comprensión analítica y diferenciada que permita detectar tanto sus aspectos positivos como negativos. Lamentablemente, la cara más extendida y exitosa de la globalización es su dimensión económica, que se sobrepone y condiciona las otras dimensiones de la vida humana
La globalización, tal y como está configurada actualmente, no es capaz de interpretar y reaccionar en función de valores objetivos que se encuentran más allá del mercado y que constituyen lo más importante de la vida humana: la verdad, la justicia, el amor, y muy especialmente, la dignidad y los derechos de todos, aún de aquellos que viven al margen del propio mercado.
Como la misma Iglesia, siempre ha estado condicionada por el contexto. Esta contextualización se puede ver con la máxima claridad en el período moderno de la misión social de la Iglesia.
Cuando León XIII escribió la Rerum novarum (1891), el contexto era la rápida industrialización y urbanización de Europa, y la cuestión laboral condujo a una sociedad de dos clases: los empresarios burgueses capitalistas y la clase trabajadora o proletariado urbano. De ahí el tema de la encíclica. En 1931, su sucesor Pío XI conmemoró la encíclica de León XIII con la Quadragesimo anno. La cuestión del momento era la alternativa real a un orden social cristiano planteado por el socialismo de estado o comunismo. Por aquel entonces, el sistema capitalista había llegado a ser tan generalizado que había permitido la acumulación de "un inmenso poder y una dictadura económica despótica" en manos de unos pocos (Quadragesimo anno, n. 105). Desde este momento la Iglesia articuló por primera vez, con toda claridad, el principio de subsidiariedad.
Cuando Juan XXIII articuló su visión de la misión social de la Iglesia en Mater et magistra (1961) y Pacem in terris (1963), el contexto era la guerra fría, las armas nucleares, la carrera del espacio. Las cuestiones del momento tenían que ver con problemas internacionales provocados por la nueva energía nuclear, el desequilibrio entre agricultura e industria en la economía de los estados, la disparidad de riqueza entre países. Juan XXIII enunció entonces el principio de la solidaridad de la raza humana y la necesidad de que los estados enfrentasen juntos problemas como la explosión demográfica y la necesidad de ayuda internacional.
Esta perspectiva internacional y universalista pasó a la Gaudium et spes (1965) del Vaticano II. El contexto era el de la transformación social y cultural fruto de la ciencia y la tecnología, un sentido más dinámico y evolutivo de la realidad, la gran prosperidad de algunos países industrializados y la creciente interdependencia de los humanos, con el resultado de que el bien común tenía ahora carácter universal e incluía derechos y deberes respecto a toda la raza humana. La idea de la solidaridad humana, de una única comunidad mundial impregna todo el documento. La misión social de la Iglesia está al servicio de toda la humanidad (Gaudium et spes, n. 3).
Las encíclicas sociales de Pablo VI y Juan Pablo II han continuado esta perspectiva internacional. Marcando el aniversario de la Rerum novarum, Juan Pablo II escribe en Centessimus annus (1991) que "hoy el factor decisivo es cada vez más el hombre mismo, es decir, su conocimiento, especialmente el científico, su capacidad para una organización interrelacionada y compacta, así como su habilidad para percibir las necesidades de los demás y satisfacerlas" (n.32). El comunismo ya no es una alternativa viable al capitalismo liberal, lo cual no significa que el sistema capitalista sea algo bueno sin más. Las consecuencias del capitalismo (materialismo, consumismo, pobreza continuada de los países subdesarrollados, deuda externa, amenazas ecológicas) deben ser enfrentadas por la comunidad mundial.

domingo, 5 de agosto de 2012

Mater et magistra.


 “Pero el problema tal vez mayor de nuestros días es el que atañe a las relaciones que deben darse entre las naciones económicamente desarrolladas y los países que están aún en vías de desarrollo económico: las primeras gozan de una vida cómoda; los segundos, en cambio, padecen durísima escasez. La solidaridad social que hoy día agrupa a todos los hombres en una única y sola familia impone a las naciones que disfrutan de abundante riqueza económica la obligación de no permanecer indiferentes ante los países cuyos miembros, oprimidos por innumerables dificultades interiores, se ven extenuados por la miseria y el hambre y no disfrutan, como es debido, de los derechos fundamentales del hombre.”

Conclusión:

La carta encíclica Mater et Magistra (latín: Madre y Maestra) nos invita a hacer conciencia en la notable diferencia de clases.
Con el paso de los años y la globalización mundial vemos muchas veces que los más afectados son los países en vías de desarrollo pues son dependientes de las grandes potencias mundiales y cuando estas sufren algún desequilibrio en su economía, los efectos más nocivos son para los países tercermundistas. Sin embargo aun en los países desarrollados hay zonas en las cuales es notable el subdesarrollo y el desequilibrio económico, esto se debe a que muchas veces las grandes industrias se aprovechan de los más necesitados, ya sea con un salario injusto o con exceso de trabajo; esto conlleva a que las industrias se enriquezcan y esto se concentre en pocas manos dejando a un lado a los trabajadores y concentrándose solo es su bienestar.
Todos tenemos derecho a una vida digna, en nuestro país existe notablemente la desigualdad de clases sociales, la injusticia social y la del trabajador.
 pero, ¿todos somos capaz de dar respuesta a estas preguntas?
¿Nos hemos detenido alguna vez a observar que en los alrededores de una fabrica grande, un centro comercial o residenciales privadas hay siempre zonas marginales?
¿Por qué nos hemos hecho tan indiferentes con la realidad de nuestro país dándole importancia solo a nuestro beneficio y a cosas mundanas?
¿Estaremos cegados por el consumismo a tal punto de no saber qué es lo esencial? 



sábado, 4 de agosto de 2012

Ventajas y desventajas de la globalización inspirada en la realidad en el país.

Ventajas.      

*La comunicación, que cada vez va a más, gracias a los avances tecnológicos se está más pendiente de las noticias, la información, los avances y las novedades. Ejemplos de dichos avances que nos ayuda a la comunicación son los móviles, satélites, GPS, televisión analógica y el imprescindible Internet, por el que transcurren a lo largo del día gran cantidad de noticias y cientos de versiones diferentes sobre ellas.

*Otro factor, ventaja en este caso, importante en la Globalización sería, seguramente, la privatización de empresas. Gracias a esto el Estado puede ocuparse de tareas más importantes como las negociaciones con otros países  o la administración monetaria.

* Las empresas o multinacionales, hacen que se produzca un auge del empleo en el país, pues ofrecen una oportunidad de trabajo a la gente menos cualificada, además de que estos cuentan con un mayor acceso a los bienes.

*La competitividad de empresas trae

consigo efectos como la reducción de
costes o la mejora de los productos,
estos factores hacen que cada vez las
personas tengan la posibilidad de
obtener dichos productos más mejorados y
avanzados, con mejor calidad
y adaptados a los diferentes gustos.

Desventajas.

*Hay cada vez más privatización de los
servicios privados, el gobiernos hace
acuerdos con las empresas que
 ofrecen dichos servicios,
mandando todas las ganancias al país de origen,
 se han dado casos en los que
  dichas empresas se llevan todo el dinero a su país,
a esto se le suele llamar monopolio.
*Otro factor perjudicial importante de la Globalización
 es la interdependencia entre empresas,
 una baja en una bolsa de acciones de EEUU,
 puede perjudicar el comercio mundial
llevando a algunas empresas a fundirse.

*El resultado de que cada vez tengamos más y mejores 
productos o servicios, hace que queramos tener muchos y 
mejores productos o servicios más, así que esta demanda de 
producto de mejor calidad hace que las empresas tengaque
 importar tecnologías nueva para elaborar dichos productos 
que satisfagan a los compradores. Un ejemplo claro de nueva
 tecnología, es cambiar el personal menos capacitado por maquinaria especializada.


Globalización.

 La globalización es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico  producido principalmente por las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o la democracia liberal y que han abierto sus puertas a la revolución informática , plegando a un nivel considerable delibrezación  y democratización  en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones internacionales.
   La valoración positiva o negativa de este fenómeno, o la inclusión de definiciones o características adicionales para resaltar la inclusión de algún juicio de valor, pueden variar según la ideología  del interlocutor. Esto porque el fenómeno globalizador ha despertado gran entusiasmo en algunos sectores, mientras en otros ha despertado un profundo rechazo (antiglobalización), habiendo también posturas eclécticas y moderadas.


La globalización, pues, es descripción adecuada de un cambio relativamente reciente de la forma en que las naciones-estado, el sistema internacional de estados, los individuos y la humanidad como un todo interactúan los unos con los otros, y de cómo entienden cada uno de ellos que están en este "único lugar". La globalización describe a la vez una situación objetiva de relaciones y una conciencia subjetiva de las mismas. Es cierto que estas nuevas dinámicas tienen aspectos negativos (amenazan la identidad de los grupos y de los individuos), pero también los tienen positivos (posibilitan la participación de un número cada vez mayor de personas en su propio desarrollo, no sólo desde un punto de vista económico, sino también político y cultural).Y mientras es una cultura global en desarrollo, la globalización no es necesariamente homogeneizadora, sino que también promueve y valora la diversidad.
Para los cristianos, comprometidos desde siempre con la promoción del bien común y de la justicia y la paz para todos, el nuevo contexto supone retos y oportunidades.
Entre los retos, mencionaremos los siguientes: repensar el lugar y la función de las naciones-estado en la búsqueda de la justicia; promover y preservar la particularidad cultural capacitando a las distintas culturas para participar en el mercado global; promover la libertad individual sin llevar a un individualismo aislado; fomentar nuevas estructuras internacionales para hacer frente a los problemas que exceden de las capacidades de las naciones-estado; comunicar los principios cristianos de la justicia social de forma persuasiva y que lleve a la conversión del corazón; ejemplificar en la vida de la institución eclesial la justicia que predicamos.
La globalización también ofrece a la misión social de la Iglesia nuevas oportunidades. Las espectaculares nuevas tecnologías de la comunicación ofrecen la mayor posibilidad de aumentar el sentido de la solidaridad humana y permiten llegar a un conocimiento de unos y otros como seres humanos impensable cuando León XIII escribió acerca de "las cosas nuevas". El colonialismo occidental y el imperialismo soviético han cedido el paso a un mundo policéntrico. Culturas durante largo tiempo reprimidas han cobrado nueva vida al interactuar con otras culturas. La Iglesia tiene una nueva oportunidad de fomentar la subsidiariedad y la solidaridad. Su antigua doctrina sobre el uso de los bienes materiales para el bien común puede ahora aplicarse globalmente, pero al mismo tiempo este bien común ha de concretarse en comunidades locales y organizaciones intermediarias: globalización de la misión social.
Y finalmente, quiero insistir una vez más en que la misión social de la Iglesia es una dimensión constitutiva de su misión fundamental: dar testimonio de la verdad, salvar y no juzgar, servir y no ser servido, ser portador de la esperanza y luz para todas las naciones (Gaudium et spes, n. 3).



http://www.youtube.com/watch?v=30hdrc-jO44&feature=relatedVIDEO DE LA GLOBALIZACION.

Lo que pensamos sobre la globalización.



¿todo el mundo sabe lo qué es globalización?

Unos dicen:
“La globalización es el gran fenómeno económico de nuestra era […] ofrece oportunidades sin precedentes a miles de millones de personas en todo el mundo.” 

Otros, sin embargo, dicen:
“Empobrece al pequeño y mediano comercio e impide el
desarrollo de nuevas y buenas ideas, pero no lo suficientemente
innovadoras como para cruzar fronteras, además de su
más que evidente contaminación medioambiental.